viernes, 28 de diciembre de 2012

SUELDOS DE POLÍTICOS, OPOSICIÓN A POLÍTICO



         Cruzo dos informaciones muy simples. Parecen bromas, pero no lo son. Un correo donde Pérez Reverte, contenido y prudente, habla de la posibilidad de que los políticos hagan una oposición de temario general: las cuatro reglas que se decía en la Primaria que yo cursé, algo de Geografía, un poquito de idiomas –inglés como condición sine qua non para los políticos de regional a primera división-, algo de Historia Universal (un que voy que vengo por encimilla, que luego dicen que una victoria pírrica era la obtenida al estilo del madridista Pirri, y quedamos todos como Pistolicas en Barcelona)… Si quieren ser políticos al servicio de sus conciudadanos a opositar, a demostrar ciertos conocimientos… Un examencillo básico de ética en general, sin distinciones: de privada y pública y esas disquisiciones… ¡ÉTICA!
         Oigo a algún político de Castilla La Mancha decir que el sueldo que les han puesto es bajo (creo que unos 1500 pepinos del ala). Que así solo pueden dedicarse a la política los ricos. Que… ¿¡¡pero qué me cantas arradio!!? Rara vez el triunvirato política-poder-dinero son servicio. Delante de ellas arden de continuo las velitas de la codicia y la ambición, cuando no los velones de la mentira, el odio y voracidad sin tasa. El rico que se presenta a la política lo sigue siendo cuando termina, se va o lo largan; el no rico, cuando termina, se va o lo largan lo normal es que tenga mejor aspecto, más inmuebles y más billetes en la cartera (¿Usted ha visto al foto de Felipe González en sus primeras elecciones y de mi Alfonso Guerra… y las de ahora? Ni punto de comparación. De la pana al traje cortado a medida, de ir sin corbata a la corbata de seda, del puro sin sortija al habano de Fidel… La evidencia canta).
         Añado una idea a la expuesta por Pérez Reverte. Quien ejerza un cargo político que gane un sueldo idéntico al que tenía antes de ingresar en la política, más las dietas de gastos demostrados por tal servicio. No se trata de recibir un tanto fijo de dietas, sino variable: tanto gastó en su viaje en tren, en avión, en comidas, etc. todo justificado… y pagado (las putas, las francachelas, y los excesos se pagan del propio bolsillo y reciben sanción y denuncia pública, cabrones). ¿Y si el político no tenía oficio ni beneficio antes de entrar en la política? Muy fácil: nadie podrá ejercer en la política sin haber antes cotizado a la Seguridad Social en cualquier puesto de trabajo un mínimo de cinco años. ¿Qué se tienen que dedicar a la política activa, directa, etc. personas con cierta edad? ¡Pues sí!
         Ojo: a quien no le guste que no vaya. La guardia civil no lleva a nadie a casarse ni a presentarse a unas elecciones. Si a usted no le gusta, no le interesa, no le conviene… ¡no vaya, no se presente! Dedíquese a su empresa, a su taller, a sus clases, a su fábrica… En este caso, su condición de político, obliga a determinadas realidades que la inmensa mayoría no cumplen, sino que incumplen, vulneran, contravienen, violan… y disparatan.
         No se crean, no confíen: no habrá oposición; tampoco se autoimpondrán unos sueldos que los limiten. Hay que tener mucho espíritu deportivo, ser muy magnánimos, generosos, serviciales… para proponerse obstáculos. ¿Los políticos? En el fondo, hoy por ti, mañana por mí. Y sálvese quien pueda.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

DESDE LA LUCIDEZ Y LA HUMILDAD: derecho, que no privilegios.




Texto original: Ana, profesora de instituto.

         Según el Diccionario de uso del español de María Moliner, ‘privilegio’ es la  excepción de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una persona por una  circunstancia propia o por concesión de un superior. Por el contrario ‘derecho’ es la circunstancia de poder exigir una cosa porque es justa.
         Soy funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de educación secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios. El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo. Está regulado por un convenio en el que participan y firman todas las partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no cabe el  fraude ni la picaresca. Mis ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el estado, y no en paraísos fiscales. Me levanto todas las mañanas a las seis y media para ir a trabajar. Cuando regreso estoy cansada, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador. Diariamente doy cuenta de mi trabajo primero a mis alumnos y por supuesto a sus padres, luego a mi director y si es preciso al inspector de mi zona, porque yo sí tengo jefes.       
         Obtuve mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo “enchufismos” de ninguna clase.
         Si tengo que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la comida, yo no cobro dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta los bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de mis alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de lectura que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden, gratuitamente las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración.        
      No, yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un mes de vacaciones más que el resto de mortales, porque los alumnos están de vacaciones. Pero mi trabajo no sólo se desarrolla en las horas que imparto mi materia, cada hora de clase hay que prepararla para el grupo en cuestión, sobre unas programaciones que elaboramos previamente, y nada de eso se hace en el aula; después queda la revisión y el análisis y la tarea de corregir el trabajo de cada alumno; durante el curso escolar trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo en domingo es porque lo he hecho en sábado. Si cuentan todos estos días, verán que suman más de , que son los que tiene el mes de julio, en que, por cierto, los más de nosotros los dedicamos a formación y preparación de materiales para el nuevo curso.     Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les dedico las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia. No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí, me siento privilegiada porque considero que mi trabajo es muy importante y valioso y realizo un servicio social. Me siento privilegiada cuando veo crecer y madurar a mis alumnos, los veo superar sus dificultades y aprender, y yo estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiada cuando mis alumnos me saludan por la calle, casi siempre con una sonrisa y cuando hablo con sus padres con la cordialidad propia de quienes comparten objetivos. Me siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos y me hablan de sus vidas, de sus éxitos y sus proyectos. Y sobre todo me siento privilegiada porque trabajo rodeada de extraordinarios profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar.         
          Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un euro al contribuyente.         
         Con todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el fondo me siento como el siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo solo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir derechos con privilegios. Los recortes en Sanidad y Educación, son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como vosotros.        
         Confundir es un arma del poder para camuflar al verdadero culpable. Con todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está sometiendo. Solo pido a la sociedad, respeto. A los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez. También les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen privilegios, que lo paguen ellos.

lunes, 24 de diciembre de 2012

El Niño afirmó que la VERDAD OS HARÁ LIBRES

        El farolico aún sigue siendo poco luminoso entre tanta tiniebla y tanta oscuridad como hay este año de nuevo. Seguiremos, no obstante, con dolor y sufrimiento, por la senda segura, si vamos de la mano de la Luz, si la Verdad, el Camino y la Vida van en brazos de la Señora, junto a San José.

El portal es de madera,
las ovejitas, de barro,
los pastores, de resina
y las nubes de algodón;
las estrellitas, de plata
y el pesebre, de serrín;
pero el Niño que está en el portal
¡ese si es de veras
ese sí es de Verdad!"

         Me mantengo aquí: Con mis mejores deseos de siempre también para estos días, y los que vienen, a los lectores de este blog. Dios nos consuela a todos en el evangelio de San Mateo, 
                                                                                         Tucho Castelo.

sábado, 22 de diciembre de 2012

NO SE CALLE: CON EDUCACIÓN... ¡¡HABLE!!



“No se crea usted… ¡Usted no arreglará el mundo!”. Me dice un parroquiano presente ante el comentario denunciatorio que hago en voz alta de una situación, digamos…: anómala, ¿ilegal? Efectivamente no seré yo quien arregle el mundo, caballero, mas… ¿quién se va a poner a ello?
         Esa pepona desaparecida del PSOE que dijo que las estrellas se habían conjuntado para dar dos astros como Obama y Zapatero –Dios les dé a los tres el don de la profecía del que carecen- no acertó: perdone que el sujeto esté tan lejos del verbo, núcleo del predicado. La Pajín dijo que era histórico para el planeta la aparición, así, tal cual, aparición, de Obama y Zapatero. Zapatero nos jodió, Obama no lo arregló y, servidor, CON EL PODER DE QUIENES NO TIENEN PODER… hace lo que tiene a su alcance –a mi amigo Carlos Munuera se lo comenté en un tuit hace unos días-. Lo penúltimo callar. Lo penúltimo amenazar y no dar. Lo último morir en el intento.
         El mundo tiene difícil apaño, pero usted hable, denuncie, no se amargue… Un grano no hace granero, pero grano a grano…

viernes, 21 de diciembre de 2012

¿Artur Mas es un delincuente sin vergüenza?



         
        Oigo por la radio cómo Mas, el presidente en ciernes de Cataluña, le preguntaba a Sánchez Camacho, jefa del PP allá, algo así como ¿quién es el PP -cuarta fuerza política en Cataluña, aclara- para imponerle, apoyado en la Constitución, a los catalanes qué deciden o dejan de decidir? Este señor Mas es un trilero ideológico, un tahúr de la política pública. Me da igual, de momento, qué sea el PP. Servidor le preguntaría a él, ¿quién coño se cree usted que es para ir contra la Constitución QUE NOS HEMOS DADO TODOS LOS ESPAÑOLES, con el respaldo de no sé cuántos españoles que viven en Cataluña y que han votado a ERC y su partido? ¿Usted quién es para organizar lo que es o deja de ser España donde vivimos TODOS LOS ESPAÑOLES?
         ¿Cómo es posible que este individuo, que va a inducir a cometer un delito, siga en libertad? ¿Por qué no actúan de oficio los fiscales? ¿Qué ocurriría si yo dijere –es una hipótesis- que vamos a matar al presidente de Cataluña? Ignoro la ley, pero ¿es posible que yo afirmare esto y me quedare tan campante?
         Dios me perdona, pero me temo que tras muchas realidades políticas, tras muchos políticos fantoches, tras muchos testaferros de partidos y cartel… se hallan intereses inconfesables, oscuros nidos de poder que conducen a la mala vida de todos y a la lujosa vida de unos pocos. Defienden sus intereses económicos y los intereses económicos de los suyos. ¿Triste? ¡¡Deprimente, pero cierto!!

El chándal: simples y elegantísimos




         Tuve mi primer chándal allá por el año 70. Era una prenda de tan escaso abrigo como sencillo diseño. La usábamos para el precalentamiento antes de los encuentros deportivos, mientras estirábamos. Lo vestíamos en el rato previo al encuentro y nos lo poníamos en los vestuarios de donde fuera a celebrarse el encuentro y, por supuesto, muy rara vez desde casa y por la calle. Algo después me regalaron un magnífico chándal azul addidas: este tenía un diseño más moderno, pero abrigaba tanto como el anterior, nada (recuerdo haber estado con el chándal y el abrigo puestos en algún pabellón, mientras esperaba a iniciar mis partidos de tenis de mesa).
         De aquellos años perdidos de mi infancia de la década de los setenta, de chándales escasos –no era una prenda que tuviera cualquiera- hemos pasado a su popularización absoluta, general, omnímoda, omnipresente, universal.
         Creo que la última vez que causó extrañeza ver alguien con la dichosa prenda fue con ocasión de ver al dictador cubano Fidel Castro con ella. Todo el mundo interpretó que le habían colocado al pobre vejete una prenda cómoda, con los colores de Cuba y así evitaba presentarse en pijama o en ropa sport, quizá de imagen capitalista. En ese caso el chándal sustituía al pijama. Ahora su colega, otro comandante y dictador, este enfermo, el general Chávez, se envuelve en su bandera hecha chándal y usa la prenda como atuendo de viaje desde su Venezuela petrolera a la Cuba de sus tratamientos contra el cáncer.
         Hace unos años me extrañaba que los alumnos acudieran a clase en chándal. Estaba mal visto en la Universidad que conocí. Hoy está normalizado. En las aulas donde impartí clase no se admitía… antes. Ahora lo anormal es acudir a clase sin él. Su presencia es universal: lo viste el ama de casa que acude a la compra, el feligrés que acude a su parroquia, el enfermo que acude a la consulta, los novios que pasean sus amores y deseos al atardecer, la parturienta en sus dolores previos… Huyendo de la uniformidad, camino de la originalidad, hemos dado con el uniforme universal: el chándal.
         Existe el chándal para los días de fiesta, el chándal a juego con el bolso y los zapatos, el chándal para almuerzos cotidianos y de gala, el chándal de día, de media tarde y para las noches de tiros largos… El chándal del día del Señor y supongo, a estas alturas, que habrá chándales para hacer deporte.
Por ser execrable y hortera desde el punto de vista estético y por su impertinente constancia en todas las relaciones humanas, por su entronización universal y omnímoda, por su cutrez, es éticamente condenable tanto hortera, tanta vulgaridad, tanta ordinariez… 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Ignoro si lloverá mañana... ¡Veo a ese ridículo gordo de rojo!





        Donde reina el relativismo absoluto: hoy, aquí. En el pensamiento, en la realidad cotidiana: el fin justifica cualquier medio –“¡Son mentirijillas piadosas!”-. Todos dicen que todo vale, pero luego lo que no entra por el ancho de su embudo vale menos de lo que se decía: “Ya no vale, oiga: No juego”. Ahora, en estos días melifluos del Adviento -"¡Dios sabe lo que eso será!"-, los pensamientos, sin que sus portadores conozcan su origen, se pueblan de buenas intenciones e ideas de señorita catequista. ¡Lástima que las buenas intenciones no sirvan sino para antes de empezar! De buenas intenciones, dicen –“¿Quién lo dice?”-, está empedrado el Infierno –“¡Que no existe!, so ignorante”-… y así a casi todos nos entran unos inconcretos deseos de ser buenos que se ven reducidos a la nada: ni bueno ni malo –“¿¡No creerá usted que existe el bien y el mal!?”. “La verdad, tampoco, oiga: la verdad no existe. Lo que haya oído, leído o visto sobre la masacre de hace unos días en lo USA es de mentirijillas. No fue verdad: vaya usted, si no y se lo pregunta a los papás de las niñas asesinadas… ¡Puro videojuego, señorita!-”.



         Qué días tan hermosos y felices… y a seguir barajando… Feliz año nuevo, añadirán… Pues eso.