miércoles, 20 de junio de 2012

Pepe Griñán, la zarza ardiente.


       El Gobierno Central, que es del PP, desde Madrid, por razones conocidas ha pensado que una solución, en parte, para la crisis está en que los funcionarios apoquinen de su salario otra poquita de su pringue. En Andalucía los socialistas han ejecutado los acuerdos con Madrid y han atado al poste de los fusilamientos y subido al patíbulo de los pagos… ¡a los funcionarios! Pepe, enchufa la guillotina eléctrica...
         Madrid y Sevilla dos maravillas. Los peperos en Sevilla dicen que los socialeros de la Junta son unos pillatigres y como no quieren renunciar a sus prebendas, les rebajan el sueldo a quienes les resulta más fácil bajárselo. Estamos hartos de ver en La 2 que las leonas siempre pelan al más facilón de la manada, al que tienen más a garra… ¡ese se lleva el mordisco brutal en el pescuezo! Pues esto es igual. Los funcionarios están ahí, tan a lo suyo, a sus servicios, tan cerca de las garras de los políticos, a sus investigaciones científicas o policiales, a sus investigaciones médicas, en sus ventanillas, en sus papeles, en sus enfermos, en sus aulas, en sus consejerías… ¡dale que te pego! Y como están con la cabeza gacha y a lo suyo, llegan los leones del pelucón y se comen parte del sueldo… sin que los muy mandrias puedan decir esta boca es mía.
        Cierto que la disyunción propia de la modernidad que plantean los socialistas es una falacia. O echamos a la gente o sus bajamos los dineros… ¿A quiénes les bajamos los dineros y les subimos las horas? ¡A los cebras estos de los funcionarios que tenemos a un toque de ordenador! ¡Izquierda, de frente…! ¡Marchen!
         Pero hay otras soluciones. Apunto algunas. Se juntan los militantes del PP con nómina, coche, tarjeta de gastos a cargo de mi declaración y más... a la inabarcable ubre de los contribuyentes… y dicen: Renuncio voluntariamente a un 30%, a un 40%... y estoy dispuesto a ganar como la media de lo que ganen los funcionarios –ignoro cuál será esa media-, pero ahí nos plantamos. La media. Otro tanto podrían hacer los cocodrilos llorones de mis socialistas. Mi Gordillo, ese pardillo, y sus huestes… Valderas, menudas tragaderas: “Ciudadanos y ciudadanas, andaluces y andaluzas, compañeros y compañeras... -diría mi Pp. Griñán, ese gañán-, hemos decidido bajarnos el sueldo, prescindir de los escoltas, de los saraos, de las prebendas… y todo a favor del común…”. Ese día me quedo yo mismamente como Moisés viendo cómo la zarza ardía sin consumirse.
         Pero mientras se obra el milagro imposible…  A todos estos andarríos les repito como el cura Chamizo, el defensor del pueblo…: “La gente está hasta el gorro de ustedes”, lo que en román paladino viene a ser que estamos hasta los mismísimos cojones de que no estéis chuleando y disputando entre vosotros sin solucionarnos los problemas y todo a costa nuestra. Me cago en toos vosotros en alta mar, que es el doble que en tierra.
       Y añado: ¿por qué no nos comparamos con Navarra..., doña Consejera de Economía?

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