martes, 12 de junio de 2012

Profesores, maestros, animadores culturales, payasos, tatas...


IES "EL BOMBERO TORERO".
          Estuve dos días fuera de la realidad cotidiana. Nada más viejo que un periódico de ayer. El correo se me llena de noticias, de invitaciones, de cartas de amigos, de solicitudes… Muchas gracias. Llego con mucho esfuerzo a todos y a todo.
         ¿Por qué los profesores no desean que los resultados de sus Centros salgan en un baremo?, me pregunto. Dicen que es algo clasista, elitista y no sé que chocheras más. Los tontos siempre regresan por la supuesta vía del progreso. Desde hace tiempo, la Sociedad no se toma en serio al profesorado y el profesorado no se toma en serio a sí mismo. La dignidad, no se olvide, no se roba, pero se dilapida y luego su recuperación es compleja y costosa, en medios y tiempo. Los profesores malversaron el prestigio que los maestros y los profesores de instituto tenían en la Sociedad.
         Me pregunto, ¿a los funcionarios de carrera no se les sometió a una prueba donde a todos se les puso una nota y en función de esta se les situó en una plaza u otra? ¿Eso no era clasismo, exclusivismo, selectivismo…? Entiendo que es lo normal. Hago una prueba; se obtienen unos resultados; se emite un juicio. ¿No hacen eso a diario los profesores con los alumnos en sus clases cuando evalúan y califican? ¿Hace unos días no baremaron a sus alumnos y hubo algunos de 2º de Bachillerato a quienes se les concedió una matrícula de honor con la que obtienen algunos privilegios que se han sudado durante años de esfuerzo sostenido? ¿Eso es elitismo? A eso se llamaba antes justicia: dar a cada uno lo suyo.
         El profesorado hace muchos años que perdió el control de su propio destino profesional. Perdieron su prestigio y se convirtieron en animadores culturales, en el bombero torero de las aulas, en guardianes de niños encerrados en centros enrejados, con cámaras de vigilancia y puertas cerradas; hoy son el hazmerreír de una Administración que se los salta a pídola, son el pimpampún de la Administración, los papás y los propios niños que los mean mientras ellos confusos sonríen bobalicones y dicen que llueve…
         ¿Por qué no se puede hablar de excelencia en la educación? ¿En qué consiste la cacareada calidad de la enseñanza pública? Se atiende a los alumnos malos, mediocres, a quienes no desean estudiar, a muchos indisciplinados… que tienen aulas de apoyo, profesores de apoyo, refuerzos, medios extraordinarios…, pero ¿y quienes desean estudiar, son disciplinados, ordenados, desean aprender…? Esos padecen la indisciplina, la molestia y el desagrado de los compañeros mientras los profesores maniatados, presos, en un cataclismo de impresos sobreviven náufragos mientras rellenando papeles y documentos e informes que a nada conducen, que nada arreglan, y cumplimentan casillas de programas que alguien inventó, que quizá alguien en algún sitio imprima y hasta es posible… que algún pedagogo, psicólogo, estadístico… reduzca a números y de ello deduzca algo, llegue a alguna conclusión inocua, roma, anodina, cobardica y a seguir barajando…

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