sábado, 2 de junio de 2012

HOMO SUM, HUMANI NIHIL A ME ALIENUM PUTO.


        
         Cuentan que San Francisco de Asís, el amigo de los lobos y los pájaros del bosque, hombre admirable, cuando iba por el campo con la intención de orar en la intimidad de la Naturaleza con ese Dios escondido del que habla San Pablo…, con su bastón y de palabra, reprendía a las flores… “¡Callad, callad…!”, les decía este hombre santo… Percibía la llamada de las flores, sus voces y lo distraían de lo que era su intención, dirigirse a Dios directamente… Hermosa anécdota de la vida interior de una persona que la Iglesia propone como modelo a imitar.
         Doy un salto. Algo así me sucede a mí con la actualidad. Lo mío, me temo, está más próximo a lo terenciano que a lo franciscano: Homo sum, humani nihil a me alienum puto, con perdón, es decir: Hombre soy, nada de lo humano me es ajeno. Abro un periódico, veo un momento cualquier programa de noticias de la tele, escucho la radio en el coche y… me incita, me sugiere, me siento apelado, inmiscuido, citado, tentado, desafiado…
         Durante años, varios días a la semana, leía varios periódicos al día. Escuchaba varias cadenas de radio y llegaba a ver dos telediarios en dos cadenas distintas… ¡De locos! Temí perder el poco compás que me quedaba… y ahora, uff, me parece llevo camino de lo mismo. Cierto que no me dedico con la intensidad y profundidad de hace años…, pero es tremendo lo que tenemos en nuestro entorno.
         Solo a un francés con un lirio en la mano, como es Rousseau, se le ocurrió decir aquello de que el hombre es bueno por naturaleza. La biografía de Rousseau es muy interesante, azacaneada, de viajes de idas y venidas, de persecuciones y desilusiones… Doña Mercedes Lamarque me animó a leer el Emilio de este autor que no recuerdo si compré o me prestó un amigo: en editorial Bruguera. Una edición barata en la que al leer, si se forzaba mucho la apertura del libro, se desencuadernaban las páginas y aquello que se convertía en una ensalada de páginas y de lectura… No, don Juan Jacobo: el hombre no es bueno. Ni lo malicia la sociedad y la propiedad privada, como añadirá siguiendo su estela, don Carletes Marx, otro que tal pito toca…
         Leo en EL MUNDO a un periodista… José Manuel Vidal que es el experto en Religión del periódico y me da lástima, pobrecito. Lo que cuenta del Vaticano, las luchas intestinas en la Iglesia, los cardenales-diplomáticos y los pastorales, las encarnizadas luchas por el poder y el papado... Sus rotundas aseveraciones y sus citas son propias de un alumno de 1º de bachillerato que ha fusilado un trabajo en El rincón del vago. Lo cito: un Santo Padre solo y débil en medio de una Curia dividida y levantisca como nunca. Lo de como nunca tiene su arte como coletilla y bien podría decirle con Max Estrella, caballero, usted desconoce la historia moderna… Este tal Vidal se monta un fregadero y un lavadero con la curia, el Vaticano… que se queda a dos metros de Dan Brown y sus elucubraciones de a 20€ el tocho. Me pregunto ¿qué le puede uno decir a un tal Vidal cualqiuera, hombre quizá sin fe, por lo que dice, que solo en la Iglesia ve cuchilladas, egoísmo, zafiedad, lucha por el poder…, un hombre que no comprenderá, quizá nunca, salvo misericordia de Dios, que el Espíritu Santo hace salir un Papa santo de debajo de una higuera seca y llena de mierda de católicos, de cristianos como yo, por no ir más lejos?

* * *
         La guerra en Siria me hace tener la sensación de que nuestras Bankias son juguetes menos peligrosos. Las fuerzas armadas pagándose el chusco me parece el colmo. Los maestros de las escuelas más arrastrados en las banderías partidistas. Los funcionarios, esos pobres con derecho a corbata… Por cierto he estado por el CIS y ya les contaré…
         En fin, que es sábado y vamos a volvernos con las plantas y los perros, aunque haga algo de calor… 
 

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