viernes, 18 de mayo de 2012

El Peñón PONE al duque de Edimburgo.


        Empiezo afirmando rotundamente, sin esconderme, sin ambages, sin dilación, que lo del Peñón me pone cantidad. Ya entiendo yo que el duque de Edimburgo, cuando vio a la rubia vestida de rojo, también se agitó un mucho y le dijo aquello, más o menos, de que "¡Me arrestarían si desabrochase ese vestido!”. El tipo no da para más. Su mujer, esa reina mal vestida de gesto adusto, tampoco… Y lo repito: a mí lo del Peñón me poneLo escribí aquí en una columna. Eso de amagar y no dar es una mariconada de quienes juegan de boquilla. Si vamos, ya saben… ¡vamos a por todas!
        Dicen esos ingleses que hablan la lengua de Shakespeare con asento de Caí, pisha…, que si la Guardia Civil acompaña a nuestros barcos, que a los suyos, que los acompaña la Navy… Pues nada: cada uno es responsable de sus actos. Eso sí: intentar acojonarnos con la Navy, nada de nada…, compañeros.
        El follapavas de Picardo, la llevo que voy que ardo, dijo aquello tan hermoso de que la Reina, mi Señora, dejó de ir a ver a Isabel II por Gibraltar y que eso son medidas del siglo XVIII. La verdad, puesmireusté, no es un tren que sale a hora fija. La actitud de mi Reina les dice a ustedes que ya está bien de marear el puto mono en el patusco… Que ustedes ahí, en el rodalillo que tienen, además de haciendo enjuagues y tenebrosos negocios para una economía dentro de territorio de la UE, y además, insisto, no paran de hacer lo que les brota. Mandan al tal Eduardo con motivo del jubileo de la señora de los sombreros y el mal gusto en el vestir… Puesmireusté que va a ser que no: que esta vez la perragorda no se la vamos a conceder, que nos vamos a atravesar como la viga de Torredelcampo y vamos a ver quien la tiene más larga… ¡Y no es problema ni de predicados ni de atributos! Es un problema de complemento directo que ustedes no saben poner en pasiva.
        Y al duque de Edimburgo que nunca fue ni una lumbrera ni el primero de clase mejor dejarlo en palacio. Ya a la edad que gasta, no quema bien el gasoil… ¡que lleva, mi hombre, un chusmascón negro detrás, que no le cuento! Ya digo: mejor no sacarlo del palacio que está rijoso y verdón a la vejez, coño.

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