Antonio Machado, Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset, Ramón Pérez de Ayala. |
Uno
es más de Letras que el abecedario, pero por eso mismo lo que ignora lo busca
en el Diccionario o en la Red, que da a cada uno lo que es capaz de buscar,
encontrar y entender.
Ayer
me dejaba en el coleto que, lo mismo que para una conversación con poso hay
personas inasibles por vagorosas, livianas y enjutas de sesos… las hay que da
gloria tratar con ellas. Imposible que fuera de otro modo en la viña del Señor.
Hay personas que, sin más ton ni son, que al tratarlas, por ejemplo, por medio
de TWITTER, cuando por error la meten –hasta siete veces al día el justo…, ¡imagínese,
señorita, aquí, servidor, entre los injustos! ¡Un ciento!-. Bueno, pues metida
la gamba y corregidos… Que muchas gracias, contestan y a seguir
navegando. Me equivoqué, corrijo, me disculpo y adelante con los faroles… ¡Magníficas
lecciones de humildad y sencillez!
Quien
no se deja corregir, la experiencia lo dicta, es quien cree saberlo todo, quien
ante el error se justifica –creí que,
pensé qué, es que…-. Es el inmaduro que se cree, por corregido, humillado por
el corrector… ¡y nada más lejos de ello! Corregir cuesta tanto, por lo menos,
como ser corregido. Siempre es violento –los modernos dirían da palo- corregir al que no sabe, que es
obra de misericordia. Luego están los psicópatas, como los miembros del
gobierno de hace seis meses, que ponen cara de recién llegados, de recién
peinados y recién duchados… De ellas no escribiré lo que decía Francisco
Umbral, que en paz descansa.
Escrito
esto. Dice el Diccionario de la RAE que por inercia, en mecánica, se
debe entender la Incapacidad de los cuerpos para salir del estado de reposo, para
cambiar las condiciones de su movimiento o para cesar en él, sin la aplicación
o intervención de alguna fuerza. Para quien ande medianamente en
comprensión lectora: meridiano. Ahí quiero poner las cosas.
Una
nación gobernada durante ocho pésimos y larguísimos años por Zapatero I el
Necio no es que sea un legado… Eso es la losa de una tumba: no hay
quien la levante. Aún hoy, y las palmó en el 75, seguimos dilucidando la nefasta
herencia de Franco… ¡qué me cuentas de lo heredado hace seis meses!
Quiero
decir con esto… que la deriva que la nación traía era aviesa: en sectores el reposo
inercial era y es absoluto, quizá no vuelva a levantar cabeza nunca con
la pujanza de antes, véase la construcción, ¿Qué fuerza mueve ahora eso? En
otras realidades la inercia nos llevaba a bajíos donde hemos encallado: véase
la banca, el gasto público, el tirón cicatero de las nacionalidades llamadas
históricas –PRIMERA DIVISIÓN-, la distancia infinita entre los políticos y sus
partidos –que no es reflejo entiendo de lo que hay en la calle a diario-… y
encima ahora nos encontramos con los sobresaltos de los países hermanos…
jugando al Oso Macuco.
Aprendí
hace años con que esos países de América del Sur que hablan español…, de
ordinario, nos llevamos… como hermanos, mas siempre debajo hay un rescoldo ácido
y el tubo de escape de nuestras relaciones echa humo negro, muy negro… ¡Que
queman mal nuestras relaciones, vamos! Por resumir: que nos odiamos
cordialmente.
Argentina,
con la viuda negra de los labios gordos, hace cuco y se queda con YPF. Bolivia
con el tipo del jersey del mercadillo se cuaja otro cuco y se queda con el
reparto de la electricidad. ¿Y yo me pregunto como Mateo, que en paz descansa? “¿Y ahora
qué hagemos?”. Ahí te quiero ver, Anabel.
Creo
que cosa de enviar al Castilla y al Aragón, viejos barcos de Infantería de
marina, no es. La legión, los paracas, la misma Infantería de marina se dedican
a cocer paces…
La
política exterior, si no se mima y se equilibra… se puede convertir en una compleja
ratonera donde los amigos pueden mirar a otro lado. Después de oír últimamente
en varias ocasiones –cosa que no había hecho antes- a quien ha sido nuestra
ministra del ramo en los últimos años, doña Trini Jiménez… lo que hay es que
dar gracias a Dios de que no se hayan declarado en cantón independiente las
chiquillas de mi calle…
Por si
alguien cree hallar algo nuevo bajo el sol, tome nota lo que decía un listo de
un pasado español cercano y glorioso, muy próximo en los sucesos al momento en que
vivimos…, don Gregorio Marañón: «el ser hijos de la misma patria [... ] nos
coloca en la misma situación que a los parientes lejanos. Es decir, en una
facilidad específica para crear una amistad, que sería más difícil y menos cordial con gentes de una raza
dispar. Pero si esa amistad nueva no se crea, queda sólo el deber pesado y frío
que nos ha impuesto la comunidad étnica. Y esto es peor que ser extraño casi
peor que ser enemigos». RECUCO.
Zapatero I el Necio, contando nubes... |
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